Pecado Pequeño, Cambio Grande
Los niños van a entender la gravedad del pecado y porque Dios requiere justicia.
por Leah Pittsinger
TEMAS:Calle de Romanos, Pecado, Salvación MATERIALES:Fresas u otra fruta (preparada y cortada en pedazos)
DURACIÓN:Aproximadamente 10 minutos |
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PREPARACIÓN:
Cheque con los padres anteriormente, para ver si hay alergias para que los niños puedan participar en la ilustración. Ponga la misma cantidad de fruta en cada plato hondo. Ponga un poquito de sal encima la fruta (pruébelo para ver si no sabe bien). Ponga los platos hondos en la mesa con los platos de plástico y con los tenedores.
LO QUE VA A DECIR USTED:
Mientras llegan los niños, invítales a tomar varios pedazos de cada plato hondo para probar la fruta. Mientras hacen sus reacciones, asegúrales que es normal a sentirse asquerosos con esa sorpresa (pero deben saber que la sal no los va a dañar). Pídales que comenten acerca de la fruta y lo que prefieren comer: fruta “perfecta” o fruta “mala”. Luego va a enjuagar las fresas que tenía sal, para que sepan dulces de nuevo. Anímalos a los niños a probarlos una vez más para asegurarse que las fresa estén “limpias.”
Aplicación:
Dígale a la clase que solo un poquito de sal arruina el sabor dulce de las fresas y es igual con el pecado. El pecado arruina nuestra oportunidad de ser justos, o perfectos delante de Dios. La vida perfecta de Jesús, su muerte y resurrección fueron lo que pagaron por nuestros pecados – es similar al agua que limpió a las fresas. Cuando creemos en Él, nuestros corazones son limpiados y somos los hijos de Dios.

