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¡Deja que brille tu luz!

Los niños aprenden que es importante mantener limpio su corazón espiritual.

TEMAS:

Discípulos, Seguir a Jesús, Crecimiento espiritual, Luz, Dar testimonio

MATERIALES:

Una linterna, un recipiente pequeño con barro, un paño húmedo o una toallita de bebé.

DURACIÓN:

Aproximadamente 10 minutos


 

PREPARACIÓN:

No es necesaria

LO QUE DIRÁS:

“Quiero enseñarte algo muy sencillo pero súper importante: ¡cuánto mejor funciona una linterna cuando su lente está limpia!”

(Muestra la linterna) “Esta linterna tiene una lente bonita y clara. Deja que te enseñe lo bien que funciona en la oscuridad”. (Apaga las luces de la habitación y alumbra con la linterna por toda la habitación.) “¡Vaya! ¡Mira qué brillante y concentrado es el haz de luz! Ilumina toda la zona y nos muestra claramente por dónde vamos”. (Vuelve a encender las luces de la habitación).

“Ahora vamos a ver qué pasa cuando se ensucia la lente de la linterna”. (Unta barro en la lente de la linterna, enciende la linterna y apaga las luces de la habitación). “Hmm, ¡no brilla tanto! El haz es débil y disperso, por lo que es difícil ver algo con claridad”.

(Enciende las luces de la habitación y apaga la linterna) “¿A qué se debe esto? La lente limpia permite que toda la luz de la bombilla brille con claridad. Pero cuando la lente está sucia, bloquea parte de esa luz, haciéndola menos eficaz. Así es nuestra vida. Cuando mantenemos nuestros corazones y mentes limpios -siguiendo la Palabra de Dios y pidiéndole a Dios que nos perdone cuando hacemos algo malo (pecado)- podemos brillar y tener un impacto positivo en el mundo. Pero si dejamos que el pecado nuble nuestros corazones, no brillamos tanto y podemos tener dificultades para ver nuestro camino con claridad.”

Conclusión: “Así que, al igual que necesitamos mantener limpias las lentes de nuestras linternas para que funcionen bien, ¡también debemos esforzarnos por mantener limpios nuestros corazones para que nuestra luz brille para los demás! La buena noticia es que Dios nos ayudará a mantener limpio nuestro corazón. Cuando pecamos y hacemos algo malo, debemos pedir perdón a Dios”. (Limpia la suciedad de la lente de la linterna con un paño húmedo o una toallita de bebé). “¡Recuerda, una lente limpia significa una luz más brillante!”