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El burro de un niño pequeño

Un historia acerca de como el burro de un niño pequeño era ordinario y de repente era extraordinario por medio de nuestro Señor Jesús.

TEMAS:

Animales, Celebración, Pascua, Jesús, Alabanza 

DURACIÓN:

Approximadamente 10 minutos

Hace mucho tiempo, había un niño pequeño que le encantaban los caballos. El siempre le pedía a su padre que le comprara uno. El niño había guardado dinero para poder comprarse su propio caballo.

“Papá,” le dijo un día. “Mira tengo dinero para comprar mi caballo.”

El burro de un niño pequeño

El padre lo miró y luego miró al dinero y le dijo, “Bien hecho por guardar tu dinero pero eso no va a ser suficiente para un caballo verdadero.”

”OK,” le dijo el niño, “Voy a seguir guardando mi dinero y algún día voy a tener suficiente. Quiero comprar un caballo como los que tienen los soldados Romanos.”

Lo que no sabía el niño es que su padre estaba planeando ir a comprarle un caballo ese día para sus cumpleaños. Más tarde en la mañana, su padre fue al único establo en su pueblo donde podría encontrar el caballo perfecto para su hijo.

Cuando el llegó, el encontró un pequeño caballo que era el tamaño perfecto para su hijo. ¿Cuánto cuesta éste pequeño caballo? Le preguntó al dueño.

”O no,” le respondió el dueño. “Este caballo ya fue comprador y ya no tenemos más caballos a la venta. Los soldados Romanos vinieron ayer y compraron todos los que tenía. Bueno a excepción de ese burro que está dormido ahí en la esquina.”

”Mi hijo va a estar tan decepcionado,” le dijo el padre del niño. “Estaba planeando darle a mi hijo un caballo para sus cumpleaños. ¿Cuánto cuesta el burro?

”El burro le pertenece a mi hijo,” le respondió el dueño. “El nunca a tenido a nadie en su espalda pero el es muy gentil y se porta bien. Mi hijo se fue para trabajar con el gobernador Romano y ya no puede cuidar al burro. Así que si me prometes que le vas a dar un buen hogar, te lo puedo dar.”

“O eso sería maravilloso” dijo el padre del niño. “Estoy seguro que a mi hijo le encantaría tener su propio burrito.

El burro si que era bastante pequeño así que el padre decidió que iba a caminar a su lado en vez de montarlo. Además, el quería que su hijo lo pudiera montar primero. Cuando el regresó a su casa, el le presentó a su hijo, con orgullo el burro. Le explicó a su hijo que el burro le había pertenecido al hijo del dueño.

Cuando el niño vio al burro, el empezó a llorar. “Papá, no es un caballo. ¿Cómo voy a ser respetado con un burro? Las personas famosas siempre tienen caballos.” Luego se dio la vuelta y se fue con una cara muy triste.

El padre del niño fue al burro y le habló. “Si eres pequeño y no tienes experiencia, pero pareces ser muy gentil, amigable y bueno, talvez algún día mi hijo te acepte.” Luego lo amarró a un árbol. Momentos después, dos hombres vinieron a el. Ellos señalaron al burro y le pidieron un favor especial al padre del niño.

Unas horas pasaron cuando el hijo vino corriendo a la casa con sus amigos.
”Padre, ven con nosotros,“ gritó el niño. “¡El rey está aquí! Todos están en el camino y lo están esperando.”

“¿A qué te refieres con el rey??”

“Jesús, el Rey, ¿no te acuerdas? El está en la entrada de la ciudad y todos están regocijándose. ¡Vamos a verlo!”

En el camino, todos corrieron juntos. Cuando llegaron, encontraron que todos estaban cantando alabanzas y que tenían palmas en sus manos. Podían oír que la gente estaba gritando, “¡Hosanna! ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”

El niño pequeño le agarró la mano de su padre y le dijo, “Mira padre, ya casi llega Jesús.”

“Mira muy bien mi hijo,” le dijo el padre con mucha emoción. “Jesús está montado en un burro pequeño.”

“Si padre,” dijo el niño con lágrimas de alegría. “El Rey está montado en mi burro magnífico.”

FIN