Qué
hacer en la clase:
Primero va a mostrarle a los niños el plátano echado a perder
y va a ver sus reacciones. Luego va a mostrarle el plátano maduro
y verá otra reacción. Esta illustración va a demostrarle
a los niños la diferencia entre ser un hijo de Dios y no ser Su
hijo...
Qué va a decir:
Mientras les muestra el plátano podrido va a preguntarles lo siguiente:
“¿Quién se quiere comer éste plátano?
¿Por qué no? ¿Cómo sabes que éste plátano
no sabe rico?” Luego enseñeles el plátano maduro y
pregunte, “Ahora, ¿quién se quiere comer éste
plátano? ¿Por qué? ¿Cómo sabes que
va a saber bien? Nuestras vidas son como uno de estos plátanos.
Los niños que pertenecen a Dios, hacen cosas buenas, así
la gente puede ver que esos niños son buenos, como éste
plátano maduro. La Biblia dice, ‘Por su fruto serán
conocidos’. ¿Cuál plátano prefieres ser? ¿Como
el plátano maduro o como el plátano podrido? “
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