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El Atlantis traía una carga de madera de troncos para una
tierra lejana. Estaba completamente llena de bloques de madera grandes
y secos para un proyecto de construcción. Los troncos estaban muy
pesados y el viaje iba a ser muy lejos. Pero el capitán y su tripulación
habían tomado este viaje varias veces y de verdad que amaban el
mar con sus olas gentiles, las brisas del océano frío y
la salpicadura de los pescados y otras criaturas del mar. ¿Saben
qué? No disfrutaban nada más que pasar varias semanas encima
del agua calmada y casi como un espejo.
Solo unos días afuera de un puerto local, el clima tomó
un turno por lo peor. Las olas gentiles que la tripulación amaban
tanto se hicieron altas y feroces. Las brisas del océano se hicieron
fuertes y frías y las salpicaduras de los pescados desaparecieron
y clavaron a la profundidad del agua para buscar refugio de la tormenta
que crecía.
Al principio era solo una borrasca del Este. Eso pasaba de vez en cuando
aquí en el agua abierto. No era nada, pero ésta vez, muy
tarde en la noche, los mares fuertes seguían. De hecho, las olas
parecía empeorar y nadie pudo dormir y en la mañana la mayoría
de la gente que estaba en el barco de vapor estaban cansados y ansiosos.
El capitán también estaba preocupado. El había estado
en el mar por muchos años y el era una hombre quieto y con calma
cuando estaba en el agua brusco. Pero había algo con esta tormenta
y era algo que el no podía explicar y eso lo preocupó. El
Atlantis se metió más y más en el viento enojado
y el capitán sintió escalofríos muy profundamente
en sus huesos y el no lo pudo resistir y sabía que algo horrible
iba a pasar.
Bang! Bang! Con un rugido terrible, los troncos pesados que estaban en
la bodega del barco se escaparon de las cuerdas y rodaron como cuando
el trueno aplaude. El capitán saltó a sus pies y sus ojos
miraron a todas partes y esta fue la primera vez que tuvo miedo. El supo
que la tormenta iba a pasar…pero eso no iba a ser el problema. Si
no podía amarrar los troncos rápidamente, la carga pesada
iba a cambiar de un lado del barco e iba a hundirse.
Cada hombre en el barco estaba en la bodega y estaban apilando los troncos
y tratando de amarrarlos de nuevo. Pero las olas crecían más
y más y estaba aventando el barco como si era un barco de juguete
en una tina No valía la pena, porque simplemente no había
tiempo de apilar los troncos. Estaban yendo a un lado del estribor rápidamente
y los hombres ya no los podía apilar. Ya no había tiempo.
El viento alcanzó su enojo y estaba azotando las olas en las montañas
de agua. Ya no tenía poder para pararlo así que los hombres
miraron mientras los troncos cayeron al lado del fletador. La siguiente
ola los atrapó y el barco desesperado cayó sin balanza.
Con un rugido brumoso, el Atlantis Poderoso rodó fuertemente en
el estribor, se lanzó a su lado y se hundió debajo de las
olas que estrellaban.
(Un final dramático para el Atlantis sería al tener una
idea buena. Yo tuve un pilar hueco y tiré mi barco de juguete adentro.
Era un efecto bueno mientras el barco desapareció y cayó
en el hueco con un sonido fuerte.)
Diga: Si tan siquiera los hombre tuvieran más tiempo para trabajar.
Si solo la tormenta no hubiera sido tan fuerte. Si solo, si solo, si solo
hubieran tenido más tiempo.
Así como el Atlantis no tuvo buena suerte, nosotros solo tenemos
una cierta cantidad de tiempo en este mundo. ¿Sabes? Dios nos ha
dado un número de años para hacer Su voluntad aquí
en la Tierra y luego si nosotros hemos confiado en Dios como nuestro salvador,
el nos va a llevar con el y nuestro tiempo va a terminar aquí.
Pero nuestro trabajo aquí no es sin esperanza como lo era la tarea
del Atlantis y de su tripulación. Para nada, nosotros si tenemos
suficiente tiempo y Dios nos ha dado el tiempo que necesitamos para hablar
de las buenas nuevas de la salvación del nuestro Señor.
Tenemos suficiente tiempo para ayudar a nuestros amigos, familia y la
iglesia. Hemos recibido tiempo precioso y no debemos gastarlo. Así
que vamos a dejar de vivir nuestras vidas tratando de hacernos felices.
En vez de eso, debemos vivir de la manera en que Dios quiere que vivamos,
y eso es al hacer cosas que El nos llama a hacer en Su
Palabra.
Un estudiante puede buscar 1 Timoteo 6:12: "Pelea la buena batalla
de la fe, echa mano de la vida eternal, a la cual asimismo fuiste llamado,
habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos."
(Reina Valera 1960)
Diga: ¡Exáctamente! Debemos pelear la buena batalla y correr
la carrera por medio de seguir el plan que Dios tiene para nuestras vidas.
No debemos gastar ni una oportunidad de ayudar a alguien o de decirles
a otros que Dios les ama.
Lee Mateo 19:23: "Entonces Jesús dijo a sus discípulos:
De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el
reino de los cielos.” (Reina Valera 1960)
Explícales que éste versículo no significa que un
hombre o una mujer rica no pueden pasar la eternidad con Jesús,
sino que significa que no debemos hacer que el enfoque de nuestras vidas
sea de atesorar tesoros en la Tierra. Sino que debemos trabajar para guardar
tesoros en el Cielo… y que podemos completar eso por medio de hacer
lo que Dios quiere que hagamos por el tiempo que estemos aquí.
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