Preparación:
Ninguna
Que hacer en clase:
Dígale a los niños que sigan con la vista en sus Biblias
mientras usted lee la parábola del publicano y el fariseo en Lucas
18:10-14. Despues, deje que los niños repasen la historia mientras
dibujan un dibujo para mostrar la diferencia entre los dos hombres. Permita
como 10 minutos para completar el dibujo. Despues, deje que cada niño(a)
dé su dibujo al que está a su derecha. Despues que cada
niño le diga cosas buenas a la clase del dibujo que está
en su mano.
Parábola del fariseo y el publicano
9 A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban
a los otros, dijo también esta parábola: 10 Dos hombres
subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. 11 El
fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy
gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros,
ni aun como este publicano; 12 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos
de todo lo que gano. 13 Mas el publicano, estando lejos, no quería
ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo:
Dios, sé propicio a mí, pecador. 14 Os digo que éste
descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera
que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será
enaltecido.
Preguntas:
1. ¿Encontraste que uno de los personajes fué mas difícil
de dibujar que el otro? ¿Cuál y porqué?
2. Cuando estaban diciendo cosas buenas sobre tu dibujo, ¿Cómo
te sentiste?
3. ¿Habían dibujos que no eran tan bonitos como el tuyo?
¿Cómo te hizo sentir?
4. Si podrías ser uno de las dos personas en tu dibujo, ¿Cuál
sería y porque?
5. ¿De donde viene nuestra abilidad para pintar/dibujar?
Cuando somos orgullosos, o vemos a otros que no tienen tanto como nosotros
como menos, le estamos diciendo a Dios que el no es importante, y que
penzamos que podemos hacer las cosas solos, sin su ayuda. Pero eso para
nada es cierto. Todas las cosas buenas vienen de Dios, solos somos nada.
Asi que debemos vivir una vida humilde ante Dios y admitir que sin el
estamos perdidos. Para no ser orgullosos, debemos reconocerlo y agradecerle
por todo lo que nos da. Cuando hacemos esto, Dios nos exalta, y recuerda
que Dios sabe lo que esta en nuestros corazones.
|