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Preparación:
Antes de que empiece la clase, imprima
o haga copias de ambas páginas para cada niño. Traiga un
reloj grande con una mano para segundos para que todos en la clase puedan
contar los segundos. Los niños también pueden usar un reloj
de pulsera si lo tiene.
Lo que va a hacer en la clase:
Va a poner a los niños en pares. Luego dales a los niños
una copia de la Página 1 de la actividad y van a leer las instrucciones
en la parte de arriba. Un niño de cada par va a usar el reloj para
ver que tan rápido su pareja puede nombrar los colores en orden.
Luego el niño que tiene el reloj, va a tener una oportunidad de
nombrar los colores en orden. Recuérdales que deben poner sus nombres
en la parte de arriba y deben escribir los segundos en la parte de debajo
de la página.
Luego, déles a los niños una copia de la página
1 de la actividad y lea las instrucciones en la parte de arriba. Los niños
luego van a tomar tiempo como lo hicieron anteriormente pero esta vez
va a ser con como digan los colores en vez de la palabra.
Los niños van a ver inmediatamente cuanto tiempo tomó la
segunda página. Va a comparar como ser suficientes grandes para
leer las palabras era un estorbo o era más difícil y la
comparación es que sabemos que tenemos pecado en nuestras vidas
y eso es difícil en nuestra relación con Dios.
Lo que va a decir:
Cuando éramos pequeños, no podíamos leer, pero si
podíamos nombrar los diferentes colores. Era muy fácil decirles
a nuestros padres que algo era rojo, verde o amarillo. Nos divertíamos
en decir los diferentes colores. Cuando éramos pequeños,
no sabíamos mucho acerca del pecado. Sabíamos que hicimos
algo malo, pero no sabíamos las consecuencias de nuestros pecados.
Es similar cuando estamos aprendiendo a leer. Después que aprendemos
a leer, las palabras significan mucho y luego son importantes. Con la
segunda página, era más difícil decir el color porque
la palabra que podemos leer era más difícil para leer.
Así es el pecado. Ahora que somos más grandes, sentimos
que el pecado en nuestras vidas es más que haciendo algo malo.
Empezamos a ver el pecado y sabemos lo que es: desobediencia hacia Dios.
Vemos como nuestros pecados afectan nuestra relación con Dios.
El Apóstol Pedro nos da un mensaje fuerte: "Como
hijos obedientes, no se amolden a los malos deseos que tenían antes,
cuando vivían en la ignorancia."
(1 Pedro 1: 14)
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